Principios básicos

Cual belleza próspera fuese eterna y no finita, el inexperto escritor tuvo que advertir la mirada inquisitoria de su compañero, cuando su mano agarraba el bolígrafo y éste último avanzaba sobre el papel. Aseveración salió de una boca, entonces pensó en falacia, pero la única mentira era su inherente engaño, ya que dada la situaciónSigue leyendo «Principios básicos»

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